Menú

Páginas vistas en total

Los secretos del barrio de Santa Cruz

Hoy os traigo una visita guiada muy interesante. Después de nacer y vivir siempre en Sevilla, todavía hay cosas que descubrir. Y eso lo disfruté ayer de la mano de Sevillamia tours y del simpático guia Miguel, el cual nos dió un paseo por el Barrio de Santa Cruz y su historia.

Empezamos el Tour quedando en un lugar mítico en Sevilla, la Puerta del León del Alcázar.





Cuando empezamos nuestra aventura anochecía y Sevilla dejaba estampas maravillosas y mágicas.

Lateral del Archivo de Indias




Patio de Banderas


El Barrio de Santa Cruz se denomina en la actualidad lo que, ya en el siglo XIII, formaba parte de la Juderia. En la edad media se construyó una muralla, que les daba independencia a los judios.Cuando Fernando III conquistó la ciudad todas las mezquitas le fueron entregadas a la iglesia menos tres que se dieron a los judios.
Los judios y los cristianos tuvieron unas relaciones realmente complejas y poco pacíficas, motivado entre otras cosas por la usura y por culpar a los judios de todos los males que ocurrían en la ciudad, hasta que en 1391 hubo un gran asalto que acabó con la expulsión de los judios y las sinagogas se convirtieron en la iglesias de San Batolomé, Santa María la Blanca y Santa Cruz.

Hicimos una pequeña parada en el Patio de Banderas, desde donde pudimos deleitarnos con nuestra Giralda iluminada.


Adentrándonos en el Barrio de Santa Cruz- Calle Vida



Empezamos a adentrarnos en los entresijos del Barrio de Santa Cruz, mientras Miguel nos iba desgranando su historia a través de los callejones.


Calle Corral del Agua


Paramos a una de las historias en la famosa calle Corral del Agua, en esta calle uno de sus laterales es la antigua muralla de la ciudad, la que separaba el barrio judio del resto de la ciudad. Y el suelo que vas pisando era el adarve de la muralla, es decir el terreno inmediatamente pegado a las almenas por donde vigilaban los soldados de que el enemigo llegaba.


Washington Irving
En el callejon, junto a una placa de Washington Irving, escritor estadounidense que se hospedó en la casa donde está la placa con su busto, fue un enamorado de Al-andalus, después de escribir sobre Sevilla, se marchó a Granada donde escribió un libro sobre la ruta andalusí.


Nuestro guía, Miguel, en unos de sus relatos, en la Plaza Alfaro.


En la Plaza Alfaro, al salir de la calle Agua, Miguel nos explicó los dos desagues que se ven en la confluencia de las dos. Esta muralla, del siglo XI-XII, nos muestra dos conducciones que traían el agua enlazando con los caños de Carmona hasta el Alcázar y la ciudad.

La plaza Alfaro tiene ese nombre por Francisco Alfaro, jurista español que fue nombrado fiscal en Panamá y al ver las malas condiciones en que vivían los nativos y el mal trato que recibían dedicó parte de su vida a defenderlos y en la lucha de sus derechos.

En la plaza Alfaro descubrimos un secreto.



Balcon de Rossini



Balcon de Rossini de día.



El balcón de Rossini está situado en un edificio palaciego en la plaza de Alfaro, según cuentan aquí se desarrolla una escena del Barbeero de Sevilla, donde Almaviva ronda a Rosina y donde vivía el doctor Bartolo que es con quién pretendía su padre que se casara, pero el balcón esconde un secreto. Si queréis saberlo apuntaros al tour, porque Miguel nos pidió que no lo contáramos.








Cruz de día



Don Juan



En la plaza Refinadores, llamada así porque en tiempo de los judios estaban llenas de grandes bañeras llenas de productos donde sumergían las pieles de los animales, todavía con restos de carne, con lo que el olor y la higiene eran horrorosas, y una vez totalmente limpias, pasaban a la plaza de curtidores donde se curtían como su propio nombre indica. Pues ahí hay una estatua de D. Juan Tenorio, ya que el barrio de Santa Cruz era la zona de correrías del caballero, según contaba Zorrilla.



Llegamos a la Plaza de Santa Cruz, en este punto estuvo, hasta el siglo XIX, la iglesia de la santa Cruz, derribada por los franceses y donde descansaban los restos de Murillo. Allí hay una verdadera obra de arte, que es una cruz barroca cuyo lugar original fue la calle Sierpes, es por eso que tiene serpientes que la rodean, los cuatro evangelistas adornan cada esquina y los arcángeles sostienen los faroles.



Calle Cruces
  
En la Plaza Cruces, en realidad un ensanchamiento de la calle Cruces y la pared frente a los calvarios calle Doncellas, podemos encontrar un calvario, es decir un pedestal con tres cruces de mediados del siglo XX, aunque, en realidad, lo que da nombre a la calle son otras dos cruces que están empotradas en la pared al principio de la calle.


Calle Cruces.


En el siglo XV se colocaron estas cruces, por motivos puramente sanitarios e higiénicos, porque en aquel tiempo en que la zona estaba llena de tabernas, era costumbre orinarse en las paredes que cogían de paso por parte de los que volvían a casa un poco cargados. Así que se pusieron las cruces apelando al sentimiento religioso y parece que dió resultado.



Patio de los Padilla


En la calle Verde, en plena judería, nos encontramos la casa de los Padilla, donde vivió Maria de Padilla, amante oficial de Pedro I y que tiene una historia, que con permiso de Miguel, voy a contar.
Pedro I no tuvo descendencia oficial ya que sus dos mujeres legítimas murieron antes de tener hijos. Pero Pedro I que era un poquito casquivano, tuvo varios hijos ilegítimos. Cómo quería que los hijos que tuvo con María de Padilla fueran sus herederos intentó casarse con ella, con la mala suerte de que ella falleció antes. Pero el poder de Pedro I, no en vano llamado el cruel, llegó a hablar con el obispo que le hizo un certificado en el cual ponía que María de Padilla era su mujer legítima, deshaciendo los anteriores matrimonios y que sus hijos eran los herederos. En fin, cosas de la corona, que hicieron a Maria de Padilla reina después de muerta.



Patio de los Padilla, arriba se ven los escudos de Pedro y de Maria.



Puerta de la que fue casa de Miguel de Mañara



Miguel de Mañara fue un destacado caballero en Sevilla, ya que su padre llegó a desempeñas cargos importantes en Sevilla. Nació en 1627 y durante su juventud fue un poco lo que ahora llaman NINI, y se dedicaba a sus borracheras, su mujeres, en fin lo que viene siendo un poco golfo, hasta que un día, de vuelta de una de sus borracheras, vió pasar un cortejo fúnebre y descubrió que el que iba en el feretro era el mismo. Aconsejado por otros vió que eso era un aviso de que la vida que llevaba no era la correcta y, a partir de ahí, decidió consagrar su vida ayudando a los pobres, poniendo sus bienes y fortuna a disposición del Hospital de la Caridad al que dió un gran impulso. Hoy en día su casa es la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.


San Bartolomé, una de las antiguas sinagogas



Puerta de Santa María la Blanca



En la puerta lateral de la Iglesia de Santa María la Blanca podemos ver como se unen las tres religiones, el arco, las columnas y el interior cristiano, dejan ver la convivencia de las tres culturas en el mismo templo.
El interior de la iglesia lo pondré en otra entrada, ya que, por razones obvias, no está incluida en la visita y no quiero confundir.


Lateral del convento de las carmelitas descalzas


El templo de las carmelitas descalzas, fundado y comprado en subasta por Santa Teresa, resistió las dos desamortizaciones y sigue perteneciendo a la orden de las carmelitas descalzas. En el lateral del convento se pueden ver las ruedas de molino empotradas que ponían por los constantes desgastes que producian las ruedas de los carros al rozar con la pared.







En la calle Pimienta encontramos, debajo de una reja tipica de Sevilla, un medio arco que nos dice a que altura estaba la ciudad en la edad media, el arco es la parte superior de una puerta en aquel tiempo. 

La calle de la Pimienta tiene también su leyenda. Cuenta ésta que un mercader judío que tenía una tienda de especias, las cuales tenían que venir allende los mares, osea de las Américas, y había invertido mucho dinero en comprar pimienta, al enterarse de que se había perdido la carga salió a la calle blasfemando, lo cual podía acarrearle en aquel tiempo incluso la cárcel, pero en ese momento pasó por allí un cristiano viejo que lo cogió de las solapas y le afeó su comportamiento. Arrepentido, el judío se echó a llorar y de cada lágrima brotó un árbol de la Pimienta, tomando desde entonces la calle ese nombre. 

Después entramos en la calle de la Susona, que también tiene su historia, como gran parte del casco histórico de Sevilla.






La calle Susona desemboca a una plaza donde también se puede accederdesde el callejón del agua.
La historia de la Susona es una hecho real. 


Ventana en la calle Susona.



Historia de la Susona en un azulejo



Hay una cosa que no sé si conoce Miguel, por si lo quiere decir en sus visitas, como curiosidad. En el rincón de la plaza hay una palmera de donde sale un naranjo injertado. Es una cosa original que puede resultar curioso a los turistas.


Palmera con naranjo.




Bueno amigos, he intentado reflejar, más o menos, la visita guiada que nos ofreció Sevillamia Tours. Ahí tenéis también su facebook https://www.facebook.com/sevillamiatours twitter https://twitter.com/SevillaMiaTours e instagram https://www.instagram.com/sevillamiatours/ no me mueve ningún interés en hacer propaganda, simplemente soy un enamorado de mi Sevilla y me gusta ayudar a las empresa sevillanas que propagan nuestras maravillas a todo el mundo. Gracias a Sevillamia y a Miguel por este paseo tan estupendo. 

Me guardo algunos secretos que nos contó Miguel para que vayáis con más interés.


Entradas relacionadas, Visitas imprescindibles de Sevilla