Egipto, un viaje soñado que comenzó por casualidad.
En el año 2007 y casi por casualidad fuimos mi mujer y yo a Egipto. Digo lo de la casualidad porque ya teníamos las reservas para Turquía y nos enteramos de que iba a coincidir con las elecciones turcas donde se podían presentar problemas. Así que cambiamos los billetes y nos fuimos a Egipto; la decisión fue acertadísima. Fue un viaje maravilloso donde encontrarte delante de las pirámides era como volver atrás en el tiempo y ver a los faraones paseando por El Cairo.
Aunque han pasado años y por entonces no tenía la idea de crear un blog, quiero contaros lo que vimos de la forma más fiel posible. Aterrizamos en El Cairo a las 2:30 de la mañana y la primera impresión fue de caos total: grandes avenidas sin semáforos donde los coches avanzan haciendo señas para cambiar de carril. Tras solo tres horas de sueño, ya estábamos en pie para nuestro primer vuelo interno.
Los Colosos de Memnón
Lo primero que visitamos fueron los Colosos de Memnón. Situados cerca de Medinet Habu, son los restos del templo funerario de Amenhotep III. El coloso de la derecha es famoso por ser el "coloso parlante". Antiguamente, debido a una grieta provocada por un terremoto, la piedra emitía un sonido al calentarse con los primeros rayos del sol. La leyenda decía que saludaba a su madre, la Aurora, con un gemido.
Templo de Ramsés III (Medinet Habu)
Escenas del faraón Ramsés III con sus esclavos.
La imponente entrada al templo de Medinet Habu.
En el segundo patio se aprecian las estatuas de Osiris, aunque deterioradas por el paso del tiempo y la historia. Es increíble cómo se conservan los colores en las zonas expuestas al aire, mientras que en los interiores el humo de antiguos fuegos ha oscurecido la policromía original. En la puerta principal, las escenas del faraón castigando a los enemigos son de un realismo sobrecogedor.
Columnas policromadas que aún guardan el color de milenios atrás.
Templo de Hatshepsut
Muy cerca de allí visitamos Deir el-Bahari, el templo de Hatshepsut. Esta mujer desafió las leyes de Egipto proclamándose faraón, usando incluso la barba postiza y los atributos reales. Su templo es único, excavado parcialmente en la roca de la montaña.
El Monasterio del Norte (Deir el-Bahari).
Un consejo para los que planeéis ir: evitad el verano. Nosotros sufrimos un calor insoportable, de 45 grados para arriba. Teníamos que salir a las 4 de la mañana para las excursiones, pero ante tanta belleza, los sentidos se olvidan del calor y solo se centran en observar y escuchar las historias de nuestro guía.
Detalle de la arquitectura tallada en la roca.
Hatshepsut fue borrada de la historia tras su muerte, sus nombres picados y eliminados de las listas de reyes, pero su templo sigue en pie como testimonio de su grandeza. Continuaremos nuestra aventura en la siguiente entrada visitando el Valle de los Reyes.