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EGIPTO Bandera de Egipto

Egipto, el sueño de cualquier viajero, fascinante y misterioso, te trasladará a otro tiempo entre pirámides, faraones y el eterno Nilo.

Hapshesut
Tesoros de Tebas

Hapshesut y los Colosos

Visita al impresionante templo funerario de Hatshepsut, Medinet Abu y los gigantescos Colosos de Memnón.

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Luxor
Eternidad en Luxor

Valle de los Reyes y Luxor

Explora las tumbas reales de Tutankamón y la magnificencia de los templos de Luxor en una jornada única.

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Horus
Navegando el Nilo

Crucero y Templo de Horus

La experiencia mágica de navegar por el Nilo y descubrir el Templo de Edfu, dedicado al dios halcón Horus.

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Abu Simbel
El Gran Legado

Abu Simbel y Assuan

Desde la belleza de Kom Ombo hasta la majestuosidad de Abu Simbel y la ingeniería de la Presa de Assuan.

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EGIPTO III

Nuestro barco, nuestro hogar durante 6 días por el Nilo.
En este barco hicimos nuestro recorrido por el Nilo durante 6 días. La verdad es que estaba muy bien; las habitaciones eran espaciosas y, de noche, podíamos disfrutar de una copa en la sala de fiestas mientras veíamos la danza del vientre. Una experiencia relajante antes de las intensas visitas diarias.
Esperando turno en la Esclusa de Esna.
Paramos para esperar en la Esclusa de la ciudad de Esna. Esta ciudad se encuentra a 55 km de Luxor y es obligatorio pasar por aquí para salvar un desnivel de 10 metros en el río. Mientras esperábamos, fuimos testigos de una de las formas de comercio más curiosas que he visto.
Vendedores ambulantes en sus barcas junto al crucero.
Como no podían subir a bordo, los vendedores de las barcas cercanas lanzaban chilabas y pareos directamente a la cubierta del barco, usando piedras como contrapeso. Nosotros cogíamos la prenda, nos la probábamos y, si no nos convencía, ¡de vuelta volando! Tras el regateo a gritos, el pago se enviaba lanzando el dinero en una bolsa con un alfiler de la ropa. ¡Una tienda realmente peculiar!

Templo de Horus en Edfú

Llegada al imponente Templo de Edfú.
Visitamos el Templo de Horus en Edfú, dedicado al dios halcón. Su construcción comenzó en el 237 a.C. y es, posiblemente, el templo mejor conservado del mundo antiguo. Aquí se respira la leyenda de Isis, Osiris y Horus. Cuenta la historia que Horus desafió y venció al malvado Seth en este mismo lugar para vengar a su padre Osiris.
Estatua de Horus, el dios halcón, custodiando la entrada.
Pasillos interiores del templo, donde la historia cobra vida.
El lugar más sagrado es un altar excavado en un bloque de granito de 4 metros de altura. Allí se encuentra una barca procesional; la actual es una copia, ya que la original se la llevaron los franceses al Louvre para "copiarla" y, por un "despiste", devolvieron la copia y se quedaron el original.
El Naos o santuario interior en granito.
Relieves detallados que muestran escenas rituales.
Es lamentable saber que gran parte de la policromía original se perdió porque los ingleses utilizaron el templo como cuartel. Para combatir el frío, encendieron fuegos en su interior, y el humo y las llamas dañaron irreversiblemente los techos y paredes policromados. A pesar de ello, la entrada principal sigue siendo magnífica.
Patio de columnas con vistas al gran pílono.
La impresionante fachada del Templo de Horus.
¡Gracias por leerme y acompañarme en este viaje de memoria!
Cualquier sugerencia sobre las fotos o los textos será siempre bienvenida.

EGIPTO II

Posando junto a la tumba de Tutankamón.
Seguimos avanzando a través de la historia de Egipto. En esta ocasión visitamos una parte fundamental: el Valle de los Reyes, o como me gusta llamarlo, el "cementerio VIP". Aquí era donde enterraban a los faraones y personajes más ilustres del Antiguo Egipto.
En la foto me podéis ver junto a la tumba de Tutankamón. Aunque hoy es el faraón más famoso, en su día no fue de los más importantes. Comenzó su reinado con solo 8 años y las decisiones reales las tomaban otros, como Ay (el padre de Nefertiti). Murió siendo adolescente, a los 19 años, debido a una infección tras romperse una pierna. Su fama mundial se debe a que su tumba fue la única que se encontró prácticamente intacta, sin saquear, en 1922.
Panorámica del imponente Valle de los Reyes.
Interior de la tumba de Ramsés IV.

Templos de Karnak y Luxor

Dejamos las tumbas para dirigirnos a los majestuosos templos de Karnak y Luxor. Antiguamente, estos dos centros de poder estaban comunicados por la famosa Avenida de las Esfinges, de unos tres kilómetros de longitud. Hoy en día solo se conservan los tramos que dan entrada a cada templo.
La Avenida de las Esfinges dando paso al templo de Luxor.
Escarabajo de Amenofis III en Karnak. Dicen que dar 7 vueltas cumple tus deseos.
El obelisco de Luxor, testigo mudo de la historia.
Uno de los lugares más impresionantes es la Sala Hipóstila. Cuenta con 32 columnas colosales dispuestas en filas. Es curioso saber que las imágenes de los dioses tuvieron que ser restauradas durante la XIX dinastía, ya que el faraón Akenatón —que era muy dado a destruir lo que no le gustaba— las había mandado borrar.
Entre las colosales columnas de la Sala Hipóstila.
Pílono de entrada. Uno de sus obeliscos está hoy en la Plaza de la Concordia de París.
Columnata procesional de Amenhotep III: 14 columnas de 16 metros de altura.
Entrada con las estatuas sedentes de Ramsés II.
Un paso más en este apasionante viaje.
¡Otro pasito más de este apasionante viaje por tierras faraónicas!

EGIPTO I

Egipto, un viaje soñado que comenzó por casualidad.
En el año 2007 y casi por casualidad fuimos mi mujer y yo a Egipto. Digo lo de la casualidad porque ya teníamos las reservas para Turquía y nos enteramos de que iba a coincidir con las elecciones turcas donde se podían presentar problemas. Así que cambiamos los billetes y nos fuimos a Egipto; la decisión fue acertadísima. Fue un viaje maravilloso donde encontrarte delante de las pirámides era como volver atrás en el tiempo y ver a los faraones paseando por El Cairo.
Aunque han pasado años y por entonces no tenía la idea de crear un blog, quiero contaros lo que vimos de la forma más fiel posible. Aterrizamos en El Cairo a las 2:30 de la mañana y la primera impresión fue de caos total: grandes avenidas sin semáforos donde los coches avanzan haciendo señas para cambiar de carril. Tras solo tres horas de sueño, ya estábamos en pie para nuestro primer vuelo interno.

Los Colosos de Memnón

Lo primero que visitamos fueron los Colosos de Memnón. Situados cerca de Medinet Habu, son los restos del templo funerario de Amenhotep III. El coloso de la derecha es famoso por ser el "coloso parlante". Antiguamente, debido a una grieta provocada por un terremoto, la piedra emitía un sonido al calentarse con los primeros rayos del sol. La leyenda decía que saludaba a su madre, la Aurora, con un gemido.

Templo de Ramsés III (Medinet Habu)

Escenas del faraón Ramsés III con sus esclavos.
La imponente entrada al templo de Medinet Habu.
En el segundo patio se aprecian las estatuas de Osiris, aunque deterioradas por el paso del tiempo y la historia. Es increíble cómo se conservan los colores en las zonas expuestas al aire, mientras que en los interiores el humo de antiguos fuegos ha oscurecido la policromía original. En la puerta principal, las escenas del faraón castigando a los enemigos son de un realismo sobrecogedor.
Columnas policromadas que aún guardan el color de milenios atrás.

Templo de Hatshepsut

Muy cerca de allí visitamos Deir el-Bahari, el templo de Hatshepsut. Esta mujer desafió las leyes de Egipto proclamándose faraón, usando incluso la barba postiza y los atributos reales. Su templo es único, excavado parcialmente en la roca de la montaña.
El Monasterio del Norte (Deir el-Bahari).
Un consejo para los que planeéis ir: evitad el verano. Nosotros sufrimos un calor insoportable, de 45 grados para arriba. Teníamos que salir a las 4 de la mañana para las excursiones, pero ante tanta belleza, los sentidos se olvidan del calor y solo se centran en observar y escuchar las historias de nuestro guía.
Detalle de la arquitectura tallada en la roca.
Hatshepsut fue borrada de la historia tras su muerte, sus nombres picados y eliminados de las listas de reyes, pero su templo sigue en pie como testimonio de su grandeza. Continuaremos nuestra aventura en la siguiente entrada visitando el Valle de los Reyes.