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EGIPTO I


En el año 2007 y casi por casualidad fuimos mi mujer y yo a Egipto. Digo lo de la casualidad porque ya teníamos las reservas para Turquía y no enteramos de que iba a coincidir con la elecciones turcas donde se podían presentar problemas, según quien ganara, así que cambiamos los billetes y nos fuimos a Egipto, la decisión fue acertadísima, primero porque hicimos un viaje maravilloso, donde vimos cosas que siempre habíamos soñado y encontrarte delante de las pirámides era como volver atrás en el tiempo y ver a los faraones paseando por El Cairo y segundo, porque se ha puesto las cosas un tanto complicadas para ir allí y es difícil, de momento, viajar a aquellas tierras con un mínimo de seguridad. Es lamentable, pero es lo que hay.

El hecho de que han pasado 9 años y que yo no tenía ni la idea de tener un blog, hace que no haya una cronología, sino que os contaré, lo más acertadamente posible, lo que vimos. Aunque ya sabeis que es difícil explicar lo que recoge la cámara, porque nunca será igual que lo que perciben nuestros ojos.

Aterrizamos en el Cairo a las 2:30 de la mañana. La primera impresión de El Cairo fue caótica, grandes avenidas sin semáforos, los coches no tienen seguro, si hay un golpe simplemente se bajan se insultan un poco y cada uno paga lo suyo. Las avenidas de 4 carriles donde la forma de pasar es haciendo señas a los coches para ir, de carril en carril, atravesando la calle. Llegamos al hotel y unas 3 horas después ya estábamos levantados para un coger un “vuelo de cercanías”.
Lo primero que  vimos fueron los Colosos de Menon, que teneis arriba del todo.
Están situados próximos a Medinet Habu, es lo que queda del templo funerario de AMenhotep III. Miden unos 18 metros. El coloso de la derecha es el más famosos, es llamado coloso parlante, los griegos, se dieron cuenta de un fenomeno que se producia y que hacia que unos de los colosos emitía un sonido al salir el sol. La leyenda decía que el coloso era la imagen del mitico guerrero Memnon, hijo de la Aurora, y que, cada mañana, saludaba con un gemido la salida de su madre. Realmente lo que pasaba es que, tras el terremoto del año 27 D.C., se demoronó la parte superior de la estatua, provocando una grieta, y la piedra al calentarse provocaba ese sonido. A principios del siglo III Septimo Severo ordenó su restauración y acabó con el coloso parlanchin.





 Nos dirigimos al templo de Ramsés III, en Medinet Habu



Escenas del faraón con sus esclavos



 Entrada al templo
 En el segundo patio se pueden ver, aunque bastante deterioradas, estatuas de Osiris, estas fueron destruidas por los coptos durante la era cristiana, conviertiendo esta zona en basilica cristiana.



 En la puerta principal una escena del faraón castigando a dos esclavos
 Una de las salas donde se conservan todavía los colores bastante bien.
  
La puerta principal del templo, donde se aprecian destellos de los castillos asiáticos, copiados por Ramses III al verlos en una de tantas guerras que tuvo con estos pueblos.





 Dentro del templo pudimos ver la sala hipóstila con las columnas policromadas, que conservan el color, paradojicamente, gracias a estar el aire, ya que las que están en el interior, por el efecto de los fuegos que hacían en el interior y del humo del incienso, están perdiendo el color.



Después muy cerca del lugar, vimos el templo de Hapshesut, conocido por Deir el Bahari, que quiere decir "Monasterio del Norte". Está construido parcialmente en la roca y en parte al aire libre.



 Hatshepsut es recordada como una de las contadas mujeres que adquirió el rango de faraón, en contra de todas las leyes y costumbres de Egipto. Era Hija de Tutmosis I y la reina Ahmose Nefertari, se casó con su hermanastro Tutmosis II y se convirtió en reina consorte. Al morir pronto su marido asumió la regencia hasta que su hijastro Tutmosis III alcanzase la edad necesaria para gobernar. Siete años después cambió su nombre por el de Maatkare Hapshesut y se presentó como único soberano de Egipto, adoptando incluso los atributos de un faraón, barba postiza y tocado nemes. Ni siquiera cuando Tutmosis III alcanzó la mayoría de edad renunció al poder. Por lo tanto, durante casi dos decadas, Egipto tuvo dos faraones, madre e hijastro, que reinaron sin conflictos, aunque fue ella quien llevó las riendas del poder

 



Tengo que decir aquí que para ir a Egipto recomiendo los meses de noviembre a marzo, ya que nosotros fuimos en verano y el calor era insoportable, incluso para mí que soy de Sevilla y, según nuestros compañeros de viajes, vascos ellos, un saludo a Leire y a sus padres, a Ander y esposa, y a Juan y Ana unos simpaticos cordobeses de Palma del Rio, que  nos hicieron más ameno, si cabe, el viaje, nosotros no podiamos tener calor porque estamos acostumbrados. Pero os aseguro que es otro tipo de calor, insoportable, saliamos a las 4 de la mañana a hacer algunas excursiones, supongo que para ir acostumbrando el cuerpo, pero algunas veces ni lo notabas, porque el estar rodeado de tantas maravillas, tanta veces soñadas, nos hacía ser insensibles a otros sentidos que no fueran la vista y el oido, para oir a nuestro guía.





 Hapshesut murió hacia el año 22 de su reinado, desde entonces su figura fue silenciada. La mujer que se atrevió a proclamarse faraón fue objeto de la eliminación de todo referencia de su reinado, como si no hubiera existido. Incluso su nombre fue borrado de la Lista de los Reyes. Se pensó, en un primer momento, que había sido Tutmosis III, pero investigaciones posteriores han demostrado que se hizo de forma paulatina, sobre todo durante las dinastías XIX y XX.

Bueno, como Egipto tiene muchas cosas, para que no se haga muy largo, haré varias entradas, así lo leeís por capítulos y no se hace tan largo. El próximo día visitaremos el Valle de los Reyes, osea el cementerio VIP.