"Jaén es, posiblemente, la gran desconocida de Andalucía, pero basta con poner un pie en la Plaza de Santa María para entender que estás ante una ciudad monumental. Bajo la mirada de una de las catedrales más bellas del Renacimiento y custodiada por un castillo que parece tocar el cielo, Jaén es una mezcla perfecta de leyendas de dragones, olor a aceite de oliva virgen extra y callejones que guardan siglos de historia. Acompáñame en este recorrido por los rincones que me han robado el corazón en la capital del Santo Reino."
1. El punto de partida: La Catedral de Jaén
Imponente fachada barroca de la Catedral de la Asunción.
Empezamos fuerte. La Catedral de Jaén es una obra maestra de Andrés de Vandelvira y sirvió de modelo para muchas catedrales en Latinoamérica. Su fachada barroca es un "retablo de piedra" gigante lleno de esculturas. Lo más curioso es que, aunque parece terminada, su construcción duró siglos, mezclando perfectamente el Renacimiento con el Barroco.
Detalle de una de las salas del Museo Catedralicio.
Dentro de la catedral, no puedes perderte su museo. En salas como esta, con suelos de damero, se guardan tesoros de orfebrería y arte sacro. Es el lugar perfecto para entender la riqueza que tuvo la diócesis de Jaén y ver de cerca piezas que han sobrevivido a guerras y expolios.
La impresionante sillería del coro, tallada en madera noble.
Si miras hacia los lados en el coro, te quedas con la boca abierta. Es una de las sillerías más grandes de España, tallada con un detalle minucioso que representa escenas bíblicas. El contraste entre el blanco de la piedra y la oscuridad de la madera crea una atmósfera de recogimiento única.
2. Arte y Devoción en el Corazón del Casco Antiguo
Retablo barroco con una pintura central de la Virgen y el Niño.
Caminando por las capillas laterales, encontramos joyas como este retablo dorado. El barroco andaluz en Jaén es muy "goloso", lleno de adornos y movimiento. Fíjate en la pintura central y en la pequeña urna inferior; es un ejemplo claro de cómo el arte se usaba para emocionar a los fieles.
Grupo escultórico del Descendimiento de Cristo.
La Semana Santa en Jaén se vive intensamente, y este grupo escultórico del Descendimiento es prueba de ello. La expresividad de las figuras y la composición dramática son impresionantes. Ver estas imágenes tan de cerca permite apreciar la calidad de la imaginería jiennense.
Retablo renacentista con escenas de la Pasión.
Este retablo es como un libro abierto. Dividido en calles y cuerpos, narra diferentes episodios religiosos mediante pinturas y esculturas. La combinación de columnas verdes y detalles dorados le da una elegancia sobria que marca la transición del estilo renacentista.
Vidrieras de colores representando a santos y la Santa Faz.
No te olvides de mirar hacia las ventanas. Jaén custodia la reliquia de la "Santa Faz", y esa devoción se refleja incluso en sus vidrieras. Cuando el sol atraviesa estos cristales, el interior de la catedral se llena de luces mágicas de colores.
3. Callejoneando hacia la historia
La Iglesia de San Bartolomé al anochecer.
Salimos al fresco y nos encontramos con la Iglesia de San Bartolomé. Es una de las parroquias más antiguas, construida sobre una antigua mezquita. Su torre domina la plaza y, al atardecer, el tono cálido de la piedra te transporta directamente a la Edad Media.
La histórica Fuente de los Caños, un oasis de piedra.
Justo al lado de la iglesia está esta fuente de piedra. Jaén siempre ha sido rica en agua gracias a sus manantiales. Fuentes como esta no solo abastecían a los vecinos, sino que eran puntos de reunión social con mucha historia nobiliaria.
El Arco de San Lorenzo, vestigio de la antigua muralla.
Pasamos bajo el Arco de San Lorenzo. Es lo que queda de una antigua iglesia que se derrumbó, pero el arco se mantuvo en pie. Caminar por estos callejones empedrados es la mejor forma de sentir el pulso real de Jaén.
La Leyenda: El Lagarto de Jaén
Caminando por el barrio de la Magdalena, te contarán la historia del temible Lagarto que vivía en el manantial. Dice la leyenda que un preso logró matarlo dándole de comer sacos de pólvora ocultos en panes. El bicho explotó y de ahí viene el dicho: "¡Revientes como el lagarto de Jaén!".
4. El broche de oro: Atardecer desde el Castillo
Panorámica de Jaén y su Catedral desde el cerro de Santa Catalina.
Para terminar, subimos al Castillo de Santa Catalina. Situado a más de 800 metros de altitud, es el mejor balcón de la provincia. Caminar hasta la gran Cruz blanca que domina el abismo es increíble; desde aquí se ve el "mar de olivos" hasta el horizonte.
La Cruz del Castillo, el balcón con las mejores vistas de Jaén.
Llegar hasta la Cruz del Castillo es una experiencia obligatoria. Se dice que la cruz original fue colocada allí por el mismo Rey Fernando III tras la conquista de la ciudad. Desde este punto, el abismo y la panorámica de Jaén a tus pies te hacen sentir la verdadera magnitud de esta tierra de olivos.
🍴 Dónde Tapear y Museos Recomendados
Para tapear como un local:
- La Manchega (Calle Nueva): La taberna más mítica. No te vayas sin probar un "aceitunero".
- Panaceite: Imprescindible para probar el pipirrana o los andrajos jiennenses.
- Taberna El Berrio: En el barrio de San Ildefonso, ideal para tapas con solera.
Museos que debes ver:
- Baños Árabes (Palacio de Villardompardo): Los más grandes de España y muy bien conservados.
- Museo Íbero: Un espacio moderno y único en el mundo dedicado a esta cultura milenaria.
Consejos de transporte en Jaén
- Pasear es la clave: El casco antiguo se recorre mejor a pie. ¡Lleva calzado cómodo para las cuestas!
- Coche y Parking: Es difícil aparcar en el centro. Recomiendo los parkings de la Plaza de la Constitución o San Francisco.
- Subida al Castillo: Lo ideal es ir en coche o taxi (15 min). La línea 18 de autobús también sube, pero consulta horarios.
- Taxis: Son económicos y rápidos para moverte si quieres evitar las pendientes más pronunciadas.