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La Guardia o A Guarda

Bueno, ya estamos en la Guardia, o A Guarda, como la llaman por allí, después de estar por la mañana en Valença do Minho, volvimos a cruzar el puente para llegar a Tui, y a 27 kms, llegamos a La Guardia. Un pueblo bonito, con un paseo maritimo agradable para pasear. Aunque la principal razón de llegar hasta allí había sido gastronómica, mi amigo Luis nos recomendó un restaurante del que os hablaré en breve, el hecho de que llegaramos temprano nos hizo conocer algo del pueblo, aunque lo mejor estaba por llegar.

Vista de La Guardia desde el puerto

Monumento a los pescadores en el paseo maritimo.
 Una vez que dimos el paseo por el pueblo y el Paseo Maritimo, nos dirigimos al lugar recomendado para comer, y no es otro que Casa Olga.
Casa Olga es un restaurante pequeño, en el que es imposible comer sin reserva, tiene dos horas de reserva, a las 14,00 o a las 15:30. La señora Olga es una persona encantadora que a sus 80 y pico años, se encarga de tomar las comandas y ella misma trasiega con las langostas por la sala para enseñarte la que te va a poner.

Esta es la vista que tenia desde mi asiento, es imposible irse sin comerse una, como dice la señora Olga venir y no comer langosta es un pecado.
Aquí os enseño la que mi mujer y yo nos comimos. Tambien pedimos los obligatorios pimientos del padron y una merluza a la gallega espectacular, todo regado con vino albariño, como debe ser.
Despues de la langosta, un buen postre y un chupito. Logicamente la cuenta no fue barata, algo mas de 100 euros, pero mereció la pena. Además hay otras sorpresas en el restaurante que vereis cuando vayais.
Luego, para bajar la comida antes de seguir el camino, subimos al Monte de Santa Tegra o Santa Tecla, empezando por su poblado celta.


Ahí teneis las cabañas del poblado celta con el Miño de fondo.
 Sigues subiendo y en la cima encontrarás tiendas y puestos de recuerdos y un restaurante, y en la escalera que sube al restaurante, un gaitero, cuando llegas piensas ¡¡ que bonito y que típico ¡¡ una tarde en Santa Tecla, tiempo nublado, mercadillos, vista espectacular sobre el Miño, y un gaitero. Perfecto todo, te sientas en el restaurante te pides tu café y a los 15 minutos, sientes ganas de invitar a comer al gaitero, para que deje de tocar, porque tienes la cabeza loca. Pero bueno, te adaptas y haces fotos.
El gaitero en pleno concierto.

El camino de cruceiros que culmina el Monte de Santa Tecla.


Vista espectacular del encuentro entre el rio Miño y el Océano Atlántico. Al otro lado, Portugal.


En definitiva, vale la pena ir a la Guardia, comer en Casa Olga, visitar Santa Tecla y después seguir tu camino, por ejemplo a Vigo que es donde nos dirigiamos, pero eso, es otra historia que os contaré el próximo día.